Falsificadores de ayer: las obras de Vermeer en la II Guerra Mundial
Tenemos en los cines el estupendo film La joven de la perla de Peter Webber, donde se retrata con detalle la minuciosa labor de Vermeer en sus cuadros.
La historia de su falsificador, es casi de película tambien. De hecho, fué un tema de actualidad y todos los medios de comunicación hablaron en su día, de este caso. El NO-DO, que algun@s recordareis también se hizo eco de esta historia llena de matices…
Las épocas de guerras siempre son propicias al contrabando de todo tipo. Durante la II Guerra Mundial, Europa estuvo sumergida al pillaje y hurto de obras de arte. Muchos paises vieron expoliadas sus colecciones públicas y privadas.
Una vez acabada la contienda organismos internacionales se dedicaron, a recuperar y devolver a su origen estas piezas. Heman Goering, lider nazi, se había hecho para sí una colección privada de obras de arte equiparable a cualquiera de las colecciones de los grandes museos. Los expertos, examinaron con de talle estos tesoros. Encontraron una obra desconocida de Jan Vermeer, el famoso pintor holandés del Siglo XVIII. Esta obra llevaba por título Cristo y la Adultera y se encontraba sin catalogar. Hasta ese momento no se conocía su existencia. ¿Como había salido este cuadro de Holanda? ¿Cómo había llegado a la colección de un enemigo?
La policía holandesa organizó una investigación. Tras meses de trabajo descubrieron que la persona que vendió el cuadro era un artista, también holandés, llamado Han Van Meeregen. Le arrestaron bajo el cargo de colaboración con el enemigo, cargo por el que, si se probaba, acabaría encarcelado durante largos años.
Van Meegeren nego su conocimiento de que Goering había comprado esa obra. Él tenia un vendedor y nunca jamás se había preocupado por saber quien hacía las compras de las obras de su colecci&oacte;n que vendía. Nadie creyó esta argumentación y Van Meegeren fué encarcelado en Mayo de 1945. Optó por el silencio, incluso ante los interrogatorios más duros, hasta que un día sin más, se volvió y gritó a sus carceleros: Tontos. Sois tan tontos como los demas. Yo no vendo el gran tesoro nacional. ¡Yo mismo lo pinté!
Al principio, no se le tomó en serio hasta que pintó otro “Vermeer” ante expertos para probarlo. Esta obra lleva por título “Cristo Joven”.
Y para complicar más el asunto, en realidad Meegeren sólo había falseado la firma del maestro, en sentido estricto. Nunca había copiado ningún cuadro, sólo pintaba al mismo estilo que los clásicos.
El caso es que los científicos de la época aplicaron los exámenes apropiados para determinar los productos químicos cuando Veegeren explicó las técnicas de endurecimiento de pigmentos, resquebrajamiento del barniz forzado, etc. Si los técnicos no hubieran tenido estos datos, es posible que no hubieran sabido a qué atenerse.
Entre las obras que pintó Van Meegeren se incluían cuadros que los técnicos declaraban como obras maestras originales de Vermeer, Frans Hal, Pieter de Hooch y otros famosos artistas holandeses de esa misma época.
El experto falsificador fue condenado a un año de cárcel. Pero el 29 de Diciembre de 1947, al mes de la sentencia, Van Meegeren falleció en prisión.
El reciente estupendo film La joven de la perla de Peter Webber, donde se retrata con detalle la minuciosa labor de Vermeer en sus cuadros. Ver esta película me hizo recordar este dato sobre sus obras y su mejor falsificador.
Dicen que un artista sólo pasa a la gran historia del arte cuando se le ha falsificado, y a pocos les han falsificado tan acertadamente.
Bibliografía: Los Conservadores de Obras de Arte de John FitzMaurice Mills. 1977



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